Los caminos del sabor de Galicia permiten conocer el proceso productivo agropecuario y degustar la cocina local.

4 Productores.
0 Tiendas.
1 Restaurantes.
3 Alojamiento.
56 Recetas.
0 Museos.
7 Citas gastronómicas.
14 Pat. cultural.
8 Pat. natural.
2 Servicio turístico.

La castaña de Galicia



De los análisis polínicos se desprende que la presencia de la castaña en Galicia se remonta al menos hasta el Pleistoceno. Este fruto constituía la base  de la alimentación en Europa hasta la llegada de la patata y el maíz en el siglo XVI, período a partir del cual fue perdiendo protagonismo en las cocinas campesinas. La cultura y tradición populares le han dado muchos usos y significados a lo largo de la historia, llegando incluso a utilizarlas como talismanes mágicos.

Los druidas las consideraban sagradas, aunque fueron las legiones del Imperio Romano quienes, allá por el siglo I d.c., introdujeron su cultivo en España. Se consumían asadas, secas o en forma de harina.

La “castaña de Galicia” es una de las más conocidas por el consumidor español, y apreciada, cada vez más, por consumidores de otros países donde se exporta actualmente. Este fruto, reconocido como Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.), se obtiene del castaño europeo (Castanea sativa Mill.) y se destina al consumo en los mercados más selectos.

Las castañas gallegas son muy valoradas por su tamaño y calidad, caracterizándose además por presentar un pericarpio fino, de color marrón claro y brillante, así como un epispermo (membrana) fino que penetra ligeramente en la semilla y que se separa fácilmente al pelarla. Asimismo, ofrece un sabor dulce y una textura firme no harinosa.

En la provincia de Lugo se cultiva y recolecta castaña en todo el territorio, salvo en los municipios costeros del norte.

La calidad del producto gallego será garantizada por el Consejo Regulador siendo el Instituto Gallego de la Calidad Agroalimentaria (Ingacal), la institución que realizará el control y certificación de las castañas acogidas a la IGP “Castaña de Galicia”.